Reflexiones sobre el confinamiento: una carrera de fondo.

Me resulta extraño, pero no tengo ganas de montar en bicicleta. En las últimas 5 semanas, si hago números, el 80% de las veces que he montado han tenido lugar durante los 10 primeros días; y el 93% del tiempo empleado también han tenido lugar en esos primeros días.
Hoy he vuelto a hacer rodillo durante 30 minutos. Ni si quiera he tenido ganas de meter el plato grande. Me ha bastado con romper a sudar un poco. Después he hecho mi primer día de ejercicios con comba, y en algo menos de 60 minutos rompía el ayuno.

No me siento muy motivado para «entrenar» durante este estado en de alarma que nos obliga a confinarnos en pos de un futuro. Pienso en colegas que continúan entrenando sobre el rodillo. Los admiro por su perseverancia. Yo no puedo hacer lo mismo. No logro motivarme para mantenerme disciplinado y hacer ejercicio regularmente. No en estas circunstancias.

00:00 del 2 de mayo de 2020. Podremos salir a practicar deporte.

Escribo estas líneas el día previo al comienzo de recuperar la posibilidad de salir a hacer deporte, una vez al día, durante una hora, dentro de los límites del municipio, en 2 franjas horarias: bien de 06:00 a 09:00 o de 20:00 a 23:00.

El amanecer es un momento único. ¡Tan fugaz!

Por ese motivo he necesitado «desintoxicarme» del Strava

Antes de que todo esto se nos viniese encima, en ocasiones me he preguntado por qué lo hago, qué es lo que me lleva a salir en la bici y a apretarme, a hacerlo en días malos, sin ganas, de noche o con frío. La respuesta siempre es la misma: «no lo sé», y quizás por el escaso efecto reparador de esas palabras no me lo suelo preguntar mucho. Por ese mismo motivo me he llegado a sentir forzado, obligado a montar en bici. Por ese motivo he necesitado «desintoxicarme» del Strava (ya sabes a lo que me refiero, eso de no poder parar porque baja la media), a relajarme mucho más en época de invierno, de salir lo que pudiera cuando pudiese. Salir a divertirme todo lo posible, bien rodando, bien apretando, pero buscar divertirme.

Cuando la sensación es de pedaleo, silencio y armonía, ni tan siquiera el viento es un obstáculo.

Sin embargo, amigo mío, cuando por el contrario la sensación es de disfrute total, de paz, son las palabras «pedaleo, silencio, armonía» que describen a la perfección cómo me siento montando en bicicleta. Cuando la sensación es esa, qué diferente se llegan a ver las cosas. Ni tan siquiera el viento es un obstáculo.

Después de más de 40 días sin salir a rodar con la bici, tengo claro una cosa: el aire en la cara es lo único que logra que montar en bicicleta sea pedaleo, silencio, armonía. Esa sensación es la que persigo por cada lugar que recorro, tratando de alcanzarla y poder sentirla hasta que se vuelve a escapar.

Siempre pienso cómo debe ser ver amanecer desde la luna y ver la tierra en el cielo.

Tengo muchas ganas de que todo esto pase. Espero que este tiempo nos haga mejores personas, a pesar de la falta de contacto; que estas circunstancias, nos hayan hecho más resistentes a pesar de la falta de movilidad. Que nos sintamos más fuertes y libres para «soltar» esas ideas que nos lastran, y lanzarnos hacia delante sin miedo, para recuperar el brillo en la mirada, la sonrisa de satisfacción cuando lo hemos dado todo.

¡Salud y pedales!

julio

apasionado de la bicicleta. desde que me monté en la bici de carretera no he podido dejar de pedalear. la posibilidad de alejarme de casa, de alcanzar puntos lejanos en un día, o de recorrer grandes distancias en poco tiempo es, por el momento, todo lo que busco (aparte de sentir la sensación de rodar con ritmo). rutas de uno o varios días no es problema, es lo que más me gusta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicar un comentario