10 sitiaciones en las que me siento frágil como ciclista.

  1. Rotondas grandes con 2 o más carriles y tráfico rápido.
  2. Entrada/Salida de localidades entre semana a la hora de comer, después de cerrar los negocios, o a la vuelta del fin de semana. Todo el mundo tiene prisa por llegar al trabajo o a casa.
  3. Cuando tengo que seguir recto en una carretera «amplia» y hay una salida a la derecha y sé que mientras la cruzo voy a estar expuesto a que aparezca un coche rápido por detrás queriendo tomar la salida. Tengo que apurar al último momento y ser rápido.
  4. Estas situaciones en las que te ves con coches que pueden cambiarse de carril a derecha e izquierda en una carretera con tráfico rápido. Tensión, pero hay que mantener la calma y controlar a los lados, delante y detrás.
  5. Adelantamientos de coches en sentido opuesto a toda velocidad. Sabemos que el código no lo permite, pero se hace.
  6. Rodeando municipios grandes/ciudades por las afueras dónde suele haber industria y tráfico pesado. Nadie espera a un ciclista.
  7. Cuando me adelantan para inmediatamente después girar a la derecha cortándome el paso, también conocido por «la tijera». Ya se podrían haber esperado 5 segundos más y hacerlo sin ponerme en riesgo.
  8. Rodando en grupo, en fila de a 2, por el exterior y en alguna de las situaciones antes mencionadas. En las grupetas en ocasiones falta «orden» al rodar y se producen situaciones un tanto arriesgadas.
  9. Climatología adversa: pavimento mojado en rotondas y giros cerrados; fuerte viento en carreteras con arcén y tráfico rápido (que como hay arcén los vehículos no suelen ceder nada extra). Danger, danger.
  10. Animales que se cruzan, de día y de noche. He tenido encuentros muy cercanos. Afortunadamente sin incidencias.

No tengo miedo a circular en bicicleta por carretera. Tengo respeto y procuro tomar las precauciones que creo necesarias. Soy consciente de que cometo errores, tengo despistes. Despistes que trato de minimizar mediante ciertas reglas:

  • ir por lo más a la derecha que pueda, así si alguien se despista, que yo al menos esté en la zona más segura (esto he comprobado que es fundamental).
  • iluminación de día y de noche, delantera y trasera: una luz delantera led flash de puede llamar la atención a un conductor en cualquier carretera cuando tú aún estás en una zona de umbría y no se te ve; a la entrada/salida de un túnel.
  • retrovisor: perderé una docena de vatios, pero me da una tranquilidad que no tiene precio. Si tienes dudas piensa en el uso que haces del retrovisor del coche. Imprescindible, ¿no?

A todo esto añadir la fatiga, que nos vuelve más lentos de reflejos y también provoca mayor número de despistes. Contaros que hace no mucho, rodaba entre invernaderos por una carretera local, con firme irregular (muy agrietado por el paso de maquinaria agrícola), un sábado en época festiva. Tranquilidad absoluta, sin coches durante kilómetros. Voy cansado, llevo algo más de 200 kilómetros. En un momento agacho la cabeza para descansar el cuello, no hay coches, la vista mirando a la rueda un momento. Lo siguiente que veo al levantar la mirada es un coche negro, conducido por un joven que adelanta a toda velocidad a otro coche. En un instante, debido a lo cerca que nos quedamos el uno del otro, pudimos intercambiar miradas y ver nuestro asombro: el mío de que la situación me pilló por sorpresa, el suyo de que no se esperaba que hubiese alguien ahí.

No pasó nada porque yo, a pesar de haber apartado la mirada de la carretera, iba pegado a la derecha, a pesar de que la carretera no estaba transitada y de que tenía mal firme (y podría haber elegido ir más cómodo por el centro de la calzada). Él adelantó sin prestar atención (yo iba con luz delantera). Tampoco se esperó a asegurarse de tener completa visibilidad, pues me lo encontré en medio de un giro de la carretera, y los invernaderos impedían tener visibilidad. Cometió una equivocación y dio la casualidad que en ese preciso momento, en ese preciso lugar estaba yo y además decidí bajar la cabeza para descansar. Esas casualidades pasan, y con mayor frecuencia de lo que sería deseable. Hay que procurar mantenerse en guardia todo el tiempo.

En resumen, montar en bicicleta es una actividad de riesgo porque se realiza en exteriores. Ahora, hacerlo en carreteras con tráfico es aún más arriesgado, porque ya no dependes de tu habilidad para manejar la bicicleta, sino que además dependes de la precaución y atención del resto de conductores.

Creo que en España se convive bien entre vehículos a motor y «vehículos musculares». Mejor que en otros países con la misma o mayor tradición ciclista. Sino, preguntad a ciclistas o cicloviajeros que han dado pedales en otros países. Todo puede mejorarse, pero creo que se intenta hacer lo mejor posible por ambas partes, el tema está en las imprudencias cometidas, y ahí los ciclistas tenemos las de perder. ¡Así que siempre atentos!

¡Salud y pedales!

julio

apasionado de la bicicleta. desde que me monté en la bici de carretera no he podido dejar de pedalear. la posibilidad de alejarme de casa, de alcanzar puntos lejanos en un día, o de recorrer grandes distancias en poco tiempo es, por el momento, todo lo que busco (aparte de sentir la sensación de rodar con ritmo). rutas de uno o varios días no es problema, es lo que más me gusta.

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