¡Despidiendo el 2019 a lo grande!

Si el otro día soñé con Valverde hoy he vuelto a repetir, pero esta vez despierto. Os lo cuento:
Ya está terminando el año y aún tenia pendiente una más por Murcia. El Collado Bermejo (Sierra Espuña) ha sido el lugar escogido para la ocasión. He salido tempranito, pues la etapa de hoy ha sido de tres dígitos. Después de atravesar la ciudad de Murcia y dirigirme a Alhama de Murcia (inicio de la subida principal y también, lugar donde se ubica la fabrica de embutidos El Pozo) me he cruzado con un grupo de 3 ciclistas de lo mas pintoresco. Saludo y agacho la cabeza para seguir combatiendo el aire frontal que se había desatado en mi contra. Casi seguido a este grupo pasa otro ciclista. Cuando levanto la vista para saludar veo a un tipo delgado con barba de varios días y un maillot con los colores de la bandera española. Para cuando quiero reaccionar y fijarme mejor ya ha pasado y se aleja. Rápidamente un montón de pensamientos comienzan a seguirse unos a otros: sé que Valverde esta en Murcia desde ayer despuées de la concentración en Calpe, sé que casi siempre va a Librilla a tomar café, y esa es la carretera de la Costera que va a Librilla desde Murcia; los colores de la bandera no dejan lugar a duda que es el maillot de campeón de España, la bici me ha parecido diferente a la Canyon, pero es que no me ha dado tiempo a fijarme bien; cómo me gustaría sacarme una foto y enseñársela a Bruno después… No le doy más vueltas! No me puedo quedar con la duda! Doy media vuelta y calentón para alcanzarle. Espero poder hacerlo. Meto todo! Desarrollo máximus!!! Alcanzo al grupo pintoresco y les despego las pegatinas de sus bicicletas; el pulso va fuerte, sé que a ese ritmo o le alcanzo en un km o tendré que parar; allí está! Vuelvo a perderlo detrás de otra curva, aprieto a los pedales. Vamosss!!! Una recta y le tengo a tiro. Madre mía, cruzarme con Valverde y además alcanzarlo! Debe ir muy tranquilo. Sábado antes de las navidades, en modo desconexión… Esta es la mía! Engancho su rueda y me pongo a su altura. – Eres un Jedi, me digo, controla la respiración, Julio! – Le miro a la cara y maldigo mi incapacidad para reconocer rostros. Nada, al grano! – ¿Eres Valverde? – pregunto. Y un silencio envolviendo un gesto de extrañeza me revela la respuesta. – Pero ¿y el maillot? – y me responde – Es del SkyTeam –
Rayos y centellas!! Nos saludamos y me suelto para dar la vuelta. – ¡Qué pavo! – habrá pensado al mismo tiempo que se sentirá agradecido de que le hayan confundido con el vigente campeón de España y ex campeón del mundo.
Media vuelta y otra vez a luchar contra el viento.
Llego a Alhama, repongo agua, como algo y comienzo los 17 km de subida al Collado Bermejo con casi 140 km encima. Tardo algunos km pero logro encontrar mi ritmo. Las rodillas duelen. Hasta Alhama he ido apretando suave pero constante.
A cada poco voy notando que el aire es más frío. Enfrascado en mi respiración disfruto de la soledad del ciclista de fondo. Sólo las ráfagas de viento interrumpen el silencio.
Supero el centro de visitantes y comienza lo que denomino la tercera parte, que son una sucesión de unas 20 curvas de herradura que se siguen sin tregua. Me recuerda al juego de mesa de «la escalera».
Alcanzo el Collado. Lo logré! Disfruto rápidamente del momento, pues el aire frío no me permite más que un par de minutos antes de quedarme frío. Necesito todo el calor corporal que pueda para el descenso.
Manos frías pero trazo bien y bajo sólido y seguro.

Collado Bermejo (Sierra Espuña, Murcia) – 1.192 msnm


Llego a Alhama en lo que me parece un suspiro. Recargo agua y me pongo en marcha sin demora: mi tren sale a las 16:00.
Afortunadamente esta vez el viento es a favor y vuelo raso sobre el asfalto. Intento imprimir más fuerza, pero noto las piernas justitas. Pues venga! Con lo que tenemos! Toda la leña al fuego! Y lo hago porque recuerdo el 300 de Murcia de este año y cómo hube de apretar y apretar para mantenerme en el grupo de cabeza hasta que en Mazarrón tuve que parar por un pajarón y muchos calambres. Esta vez no me va a pasar, me digo. Y si tiene que pasar quiero ver cómo sucede esta vez. Sigo volando lo que debe de ser a unos 40 de media durante unos 30 km. Atómico!

julio

apasionado de la bicicleta. desde que me monté en la bici de carretera no he podido dejar de pedalear. la posibilidad de alejarme de casa, de alcanzar puntos lejanos en un día, o de recorrer grandes distancias en poco tiempo es, por el momento, todo lo que busco (aparte de sentir la sensación de rodar con ritmo). rutas de uno o varios días no es problema, es lo que más me gusta.

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